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DÍA DE MUERTOS: UNA TRADICIÓN EN LA HISTORIA

Por: Lic. Juan Manuel Núñez Anaya

 

El día de muertos se celebra en México el 1 y 2 de Noviembre, tradición llena de alegorías y significados, en la que, en todo México, celebramos la muerte con ironía, con humor y a la vez con respeto; conscientes de que la muerte es parte de la vida y no un epílogo de ésta.

Una festividad que se origina hace más de 3,000 años en las culturas indígenas de Mesoamérica, celebrando la vida-muerte de los ancestros, y que en la Era Prehíspanica los guerreros conservaban los cráneos de sus enemigos y en estas fiestas las mostraban como trofeos.

Este festejo lo celebraban durante todo un mes, iniciando en el noveno mes del Calendario Azteca y era presidido por el dios Mictecacihuatl, mejor conocido como la “Dama de la Muerte” y era dedicado a la celebración de los niños y las vidas de parientes y amigos, simbolizaba el trayecto que las almas iniciaban luego del deceso, así los familiares y amigos del muertito les acompañaban por medio de un ritual que iniciaba con la muerte, la cual era anunciada por medio del llanto y gritos de las ancianas tanto de la familia como de la comunidad, luego del amortajamiento con los objetos personales del difunto, después del cuerpo era simbólicamente alimentado con los platillos que el difunto prefería en su vida, luego de 4 días lo enterraban o cremaban y así el alma emprendía su camino a la casa del dios que le correspondía, de acuerdo a la forma de su muerte; y en el lugar donde depositaban los restos del cuerpo, cada año celebran ostentosas ceremonias, las que además de ayudar al descanso de las almas, auxiliaba a los familiares en su proceso de duelo.

En la Conquista Española, durante la evangelización que llevaron a cabo los Frailes Católicos, trasladaron el veremonial de los indígenas a la fecha en la que la Iglesia Católica celebraba el día de “Todos los Santos y Fieles Difuntos”, los días 1 y 2 de Noviembre, y ha evolucionado está tradición con algunos cambios que dan como resultado nuestra celebración actual, destacando en el ritual dos elementos: Las ofrendas en un altar (fografías de los difuntos, arreglos de flores a base de Flor de Cempasuchil, frutas, suculentos platillos y bebidas que eran del gusto de los muertos), y las calaveritas literarias escritas en verso y alusivas a familiares y personajes famosos de los gobiernos.  

Uno de los festejos más reconocidos de esta tradición se encuentra en Pátzcuaro, Mich., en un islote, Janitzio, ubicado en el Lago de Pátzcuaro, en el cual participan todos los habitantes de la región que por la noche iluminan sus canoas y lanchas con veladoras, y entonando cantos fúnebres y llevando ofrendas a sus ancestros en la isla generan un espectáculo mágico que se observa desde los poblados que circundan el lago en los cuales sus panteones lucen decorados y sus moradores obsequian a visitantes nacionales y extranjeros el tradicional dulce de calabaza.

Actualmente en nuestro país celebramos el Día de Muertos visitando a nuestros difuntos en los panteones, llevándoles flores y los platillos que en vida les gustaban, en ocasiones al mariachi para que interprete en sus tumbas las melodías que ellos preferían y oraciones por su eterno descanso, todo esto da como resultado que en nuestros panteones se viva un ambiente de alegría nostálgica rodeada de tristeza y melancolía por aquellos que se adelantaron en el trance de la vida-muerte, lo cual nos hace remembrar la frase “En vida hermano, en vida…”

Para los niños es una tradición festejar el Día de Muertos disfrazados de “muertitos” o “cadáveres” e ir a las viviendas aledañas a “pedir su muertito” recibiendo de los moradores dulces los cuales guardan en sus canastitas decoradas con motivos de muerte, aunqeu ultimamente en los suburbios los pequeños se han dejado contagiar por el “Halloween” festejado en Estados Unidos y las fachadas de las casas están decoradas con motivos extranjeros y no con el tradicional papel de china picado y las tradicionales calaveras, calabazas y esqueletos propios del día de muertos y en sus peticiones solicitan “el Halloween” y no “el muertito”, con lo que la hermosa tradición mexicana se va perdiendo en nuestra sociedad, tradición que celebra la vida y la muerte y que en las obras del grabador Guadalupe Posada se ha inmortalizado con “La Catrina”.

El Día de Muertos es una tradición milenaria mexicana que ha sido nombrada por la UNESCO en el 2008 como “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”.

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